OSTEOPATÍA PEDIÁTRICA MÁLAGA

¿Cómo funciona la osteopatía pediátrica?

Vale, te lo cuento sin tecnicismos:
La osteopatía pediátrica es una forma de ayudar a tu bebé (o a tu peque) a estar cómodo en su cuerpo, a liberar tensiones y a mejorar pequeñas molestias que muchas veces damos por normales, pero no lo son.

El objetivo no es “crujir” ni hacer nada brusco.
Al contrario: usamos técnicas suaves, seguras y adaptadas a cada etapa del desarrollo del bebé.
Y sí, a veces parece que no hacemos nada… pero los resultados se notan mucho.

La primera sesión dura unos 50 minutos y siempre empieza con una charla con los padres.
Nos interesa conocer todo: cómo fue el embarazo, el parto, si hubo cesárea, fórceps o ventosa, cómo se alimenta, si duerme bien, si llora mucho, si gira la cabeza siempre hacia el mismo lado, si tiene gases o reflujo…
Todo eso nos da pistas sobre cómo se ha adaptado su cuerpo desde el nacimiento.

Después pasamos a la valoración del bebé: observamos cómo se mueve, cómo respira, cómo reacciona, su tono muscular, su cráneo, su abdomen, su postura y sus reflejos.
Y sí, todo se hace con suavidad y respeto absoluto —el bebé suele estar en brazos, en la camilla o incluso en el pecho de mamá o papá—.

A partir de ahí, tratamos lo que encontramos: con movimientos suaves, presiones ligeras y maniobras que ayudan al cuerpo del bebé a liberar tensiones y a encontrar su equilibrio.
Nada de dolor, nada de gestos bruscos.

Terminamos explicando qué hemos visto, qué hemos hecho y qué puedes notar en casa los próximos días.
Y te damos algunas recomendaciones sencillas (posturas, masajes o hábitos) para seguir ayudando al bebé en casa.

Según el caso, valoramos si una sola sesión es suficiente o si conviene hacer un pequeño seguimiento.

Y sí: la mayoría de los padres dicen después lo mismo —

“No sé qué has hecho, pero el niño duerme mejor, come mejor y está más tranquilo.”

Esquema paso a paso

Paso 1. Charla inicial con los padres

Antes de tocar al bebé, hablamos contigo.
Nos cuentas cómo fue el embarazo, el parto, cómo se alimenta, cómo duerme, si hay gases, cólicos, reflujo o cualquier detalle que te preocupe.
Todo importa.

Paso 2. Valoración global del bebé

Observamos cómo se mueve, cómo respira, cómo gira la cabeza, su tono muscular y su postura.
También miramos su cráneo, su abdomen y su sistema digestivo.
Todo con movimientos suaves y sin forzar nada.

Paso 3. Tratamiento suave y seguro

Usamos técnicas muy delicadas y precisas, adaptadas al bebé.
Nada de dolor, nada de “crujir”.
Ayudamos al cuerpo a liberar tensiones y a encontrar el equilibrio.
El bebé puede estar en tus brazos durante todo el proceso si así se siente más tranquilo.

Paso 4. Explicación y pautas para casa

Al final te contamos qué hemos trabajado, qué puedes notar los próximos días y qué cosas simples puedes hacer en casa para ayudar (por ejemplo, posiciones o masajes suaves).

Paso 5. Seguimiento personalizado

Cada bebé es distinto.
A veces con una sesión basta, y otras conviene hacer un pequeño seguimiento.
Siempre te explicamos el porqué y decidimos contigo.

La osteopatía pediátrica es una forma suave y respetuosa de ayudar a tu bebé a estar cómodo, dormir mejor, digerir mejor y crecer en equilibrio. Aquí no “arreglamos niños”: los ayudamos a funcionar mejor desde dentro, con cariño y sentido común.

Lo que te llevas cuando vienes a osteopatía pediátrica

Aquí no hay prisas ni fórmulas mágicas.
Solo escucha, calma y un espacio donde tú y tu bebé sois lo más importante.

Una sesión tranquila y sin estrés

La primera cita dura entre 50 y 60 minutos. Tiempo de sobra para hablar, valorar y tratar al bebé con calma. Nada de “entra y sal”: aquí las cosas se hacen bien y sin apuro.

Una escucha real

Queremos saberlo todo: cómo fue el embarazo, el parto, si hay gases, reflujo, llanto, si siempre gira la cabeza al mismo lado o si le cuesta dormir.
Cada detalle cuenta para entender qué le está pasando.

Una valoración global del bebé

Observamos cómo se mueve, cómo respira y cómo reacciona.
Valoramos su postura, su abdomen, su cráneo y su tono muscular.
Todo con suavidad y sin forzar nada.

Un tratamiento suave y seguro

Usamos técnicas muy delicadas, adaptadas a la edad del bebé.
Nada de dolor, nada brusco.
La mayoría se relajan tanto que acaban dormidos o sonriendo.

Tú siempre a su lado

Puedes tener al bebé en brazos o en tu regazo.
Si necesita mamar o un abrazo, paramos.
El ritmo lo marca él.

Explicaciones sencillas

Te contamos lo que hemos visto y trabajado, con palabras que se entienden.
Sales sabiendo qué tenía tu bebé y cómo ayudarle en casa.

Consejos prácticos para casa

Te damos pautas fáciles: posturas, masajes, maneras de cogerle o pequeños cambios que ayudan a mantener los resultados.

Seguimiento personalizado

Cada bebé es distinto.
A veces una sesión basta, y otras conviene hacer un pequeño seguimiento.
Te lo explicamos todo con transparencia.

Lo que cambia en tu bebé (los beneficios reales)

No hacemos milagros, ayudamos al cuerpo a funcionar como toca.
Y cuando el cuerpo se libera de tensiones… todo mejora: el sueño, la digestión y hasta el humor.

Duerme mejor

El bebé está más relajado, más cómodo y duerme más seguido. Y eso, ya lo sabes, te cambia la vida a ti también.

Come y digiere mejor

Menos gases, menos cólicos, menos llanto tras las tomas.
El sistema digestivo se regula y todo fluye mejor.

Está más tranquilo

Cuando el cuerpo deja de estar incómodo, baja el llanto y sube la calma.
Empieza a estar más contento y más relajado.

Se mueve con libertad

Empieza a girar la cabeza a ambos lados, a estirarse mejor y a moverse con soltura. Todo su cuerpo trabaja más coordinado.

Mejora su desarrollo

Un cuerpo sin tensiones crece y se desarrolla mejor. Dormir, comer, moverse… todo se vuelve más fácil.

Está más relajado (y tú también)

Cuando el bebé está bien, la casa se calma. Se nota en su cuerpo… y en el tuyo.

Previene futuras molestias

Liberar tensiones ahora evita plagiocefalias, cólicos, asimetrías y otros problemillas más adelante.

Felicidad para toda la familia

Un bebé tranquilo, una mamá (y un papá) descansados, y un hogar con más paz.
Eso también es salud.

La osteopatía pediátrica no es solo para “niños con cólicos”.
Es una forma de ayudar a tu bebé a crecer sin tensiones y de devolveros a todos esa sensación de
calma, equilibrio y bienestar.
Porque cuando tu bebé está bien, tú también respiras.

Preguntas frecuentes sobre la osteopatía pediátrica

Es una forma de tratamiento suave y natural que ayuda al cuerpo del bebé a funcionar mejor.
Durante el embarazo y el parto pueden quedar pequeñas tensiones en su cráneo, abdomen o columna que afectan a su sueño, digestión o comportamiento.
Con movimientos muy suaves, ayudamos al cuerpo a liberarse de esas tensiones para que vuelva a estar en equilibrio.

La primera sesión suele durar entre 50 y 60 minutos.
Empezamos hablando contigo para conocer al bebé, y después hacemos la valoración y el tratamiento, todo con calma y sin prisas.
Si hace falta, se para para que el bebé coma o descanse.

Desde recién nacido.
De hecho, muchos padres vienen a las pocas semanas del parto para ayudar al bebé a adaptarse mejor tras el nacimiento.
Pero también se puede tratar a niños más mayores: cada etapa tiene su propio ritmo y sus beneficios.

No, en absoluto.
La osteopatía pediátrica es muy suave y respetuosa.
No hay movimientos bruscos ni “crujidos”.
La mayoría de los bebés se relajan, bostezan o incluso se duermen durante la sesión.

Ayuda en casos de cólicos, gases, reflujo, tortícolis, plagiocefalia (cabeza aplanada), llanto excesivo, sueño irregular o bebés que giran siempre la cabeza hacia el mismo lado.
También mejora el descanso, la digestión y la tranquilidad general del bebé.

Sí, totalmente.
Trabajamos con técnicas adaptadas a la edad del bebé, sin forzar y sin causar dolor.
Solo usamos las manos, con movimientos muy ligeros, casi imperceptibles.

Depende de cada caso.
Algunos bebés con una sola sesión ya mejoran mucho, y otros necesitan un pequeño seguimiento para consolidar los cambios.
Siempre te diremos con total honestidad si hace falta continuar o no.

Nada complicado 😊
Solo dejar que el bebé descanse y observarlo durante las siguientes horas: puede estar más relajado, dormir más o hacer caca con más facilidad.
Si te damos pautas para casa (como posturas o masajes), te las explicamos de forma sencilla.

Es normal notar al bebé más tranquilo, con menos llanto, durmiendo mejor o comiendo con más calma.
A veces se liberan tensiones y el cuerpo necesita un día o dos para ajustarse, pero enseguida se nota el cambio.

Solo lo básico: su chupete, su mantita o cualquier cosa que lo relaje.
Y si necesita comer durante la sesión, no pasa nada.
El bebé marca el ritmo, no nosotros.

Objeciones más comunes (y nuestras respuestas sinceras)

Normal. Todos los padres sienten eso la primera vez.
Pero la osteopatía pediátrica es extremadamente suave.
No se “cruje” ni se manipula nada.
El bebé está cómodo y seguro todo el tiempo —y tú puedes tenerlo en brazos si lo prefieres.

La osteopatía no sustituye al pediatra, lo complementa.
No tratamos enfermedades, sino la movilidad, el confort y el equilibrio del cuerpo.
Muchos pediatras ya la recomiendan porque saben que mejora el bienestar del bebé y ayuda en el desarrollo.

Es que la osteopatía no se “nota” durante la sesión.
Las manos se mueven muy poco, pero el cuerpo del bebé responde muchísimo.
Los cambios suelen verse en las horas o días siguientes: mejor sueño, menos gases, más calma.

No.
También se puede hacer de forma preventiva, para que el bebé crezca sin tensiones.
Al igual que revisamos la vista o la dentición, revisar su postura y su cráneo también es salud.

Totalmente normal.
A veces lloran porque tienen hambre, sueño o simplemente están liberando tensión.
No les duele.
Y si hace falta, paramos, los calmamos y seguimos después.

La osteopatía pediátrica es una forma de escuchar el cuerpo del bebé sin palabras.
Es delicada, efectiva y muy respetuosa.
Ayuda a que el peque esté mejor, y con él, toda la familia respira tranquila.