SUELO PÉLVICO MÁLAGA

¿Cómo funciona la valoración del suelo pélvico?

Vale, te lo contamos sin rodeos:
esto no va solo de hacer ejercicios de Kegel ni de “apretar y soltar”.
Aquí vamos mucho más allá, porque el suelo pélvico está conectado con todo tu cuerpo: tu abdomen, tu postura, tu respiración, tu estrés, tus digestiones…
Así que lo que hacemos es una valoración global para entender cómo está funcionando tu cuerpo de verdad.

La primera sesión dura unos 50 minutos y tiene dos partes: una más de charla y otra más práctica. Queremos que salgas de la consulta entendiendo lo que te pasa, sin tabúes y sin tecnicismos.

Primero hacemos una historia clínica completa:
te preguntamos cómo te encuentras, si has tenido partos, cirugías, pérdidas de orina, molestias, dolor o cualquier cosa que creamos que puede estar relacionada.
Nada de “esto no tiene que ver”: aquí todo cuenta.

Después pasamos a la sala de suelo pélvico, donde hacemos una valoración muy completa:

• Valoramos tu esquema corporal (cómo te colocas y cómo te mueves),
• hacemos una valoración manual del suelo pélvico, tanto externa como interna, en reposo y con esfuerzo (sí, lo explicamos todo antes y siempre con tu consentimiento).

Luego llega la parte más visual: la valoración con ecógrafo.
Con él vemos cómo se comporta tu abdomen y tu suelo pélvico en reposo, cuando toses o cuando haces fuerza.
Es una herramienta genial para que tú también veas en pantalla cómo responde tu cuerpo (y entiendas lo que pasa).

A partir de ahí, te explicamos qué está pasando, por qué ocurre y cómo lo vamos a trabajar.
Si es necesario, te diseñamos un plan de tratamiento personalizado: sesiones de fisioterapia, ejercicios, hipopresivos, biofeedback, electro o lo que tu cuerpo necesite.

Y lo mejor de todo:
te vas sabiendo más sobre tu cuerpo de lo que te han explicado nunca.

Esquema paso a paso

Paso 1. Historia clínica completa

Primero te escuchamos.
Te preguntamos por partos, cirugías, escapes, dolor, digestión, postura… todo lo que pueda influir.
Porque el suelo pélvico no va por libre: es parte de un sistema.

Paso 2. Valoración manual

Pasamos a la sala de suelo pélvico.
Valoramos tu postura, tu abdomen y tu respiración.
Después, exploramos el suelo pélvico de forma externa e interna, en reposo y con esfuerzo.
Nada se hace sin explicártelo ni sin tu permiso.
Tú mandas.

Paso 3. Valoración con ecógrafo

Usamos ecografía para ver cómo trabaja tu abdomen y tu suelo pélvico desde dentro.
Así entendemos cómo se comportan al toser, al hacer fuerza o al moverte.
Y lo mejor: tú también lo ves en pantalla.

Paso 4. Explicación y plan de tratamiento

Te explicamos todo lo que hemos visto: qué pasa, por qué y qué puedes hacer.
Diseñamos contigo un plan de tratamiento personalizado, con sesiones y ejercicios adaptados a ti.

Paso 5. Seguimiento

Agendamos tus próximas sesiones con el especialista y te damos indicaciones sencillas para casa.
Porque aquí la recuperación se hace contigo, no por ti.

Esta valoración es el punto de partida para entender tu suelo pélvico, recuperar el control y volver a sentirte segura con tu cuerpo.
Sin juicios, sin tabúes y con toda la naturalidad del mundo.

Lo que te llevas cuando vienes a la consulta de suelo pélvico

Aquí no hacemos ejercicios “porque sí”.
Aquí te ayudamos a entender tu cuerpo y a recuperar el control de una zona que muchas veces
nadie te ha explicado.
Sin juicios, sin vergüenza y con toda la naturalidad del mundo.

Una valoración completa y tranquila

La primera cita dura unos 50 minutos.
Nada de prisas. Hablamos contigo, te escuchamos y entendemos qué te pasa y cómo te afecta en tu día a día

Una historia clínica detallada

Preguntamos por todo lo que importa: partos, cirugías, menstruación, digestión, escapes, dolor…
Todo influye. Queremos entenderte antes de tocarte.

Una exploración manual respetuosa

Valoramos tu postura, abdomen y respiración, y luego el suelo pélvico de forma externa e interna, en reposo y con esfuerzo.
Te explicamos cada paso antes y solo lo hacemos con tu consentimiento.
Tú tienes el control.

Valoración con ecógrafo

Usamos ecografía para ver cómo se comporta tu abdomen y tu suelo pélvico.
Así tú también lo ves en pantalla: es más fácil entender y visualizar qué ocurre en tu cuerpo.

Explicaciones claras y sin tecnicismos

Te contamos lo que hemos visto con palabras sencillas.
Nada de términos médicos raros.
Sales de la consulta sabiendo por fin qué pasa ahí abajo y por qué.

Un plan adaptado a ti

Diseñamos contigo un plan de tratamiento personalizado, con ejercicios, sesiones y pautas adaptadas a tu cuerpo y tus objetivos

Un espacio seguro y con confianza

Sabemos que este tema puede dar corte, pero aquí no hay tabúes.
Solo un ambiente profesional, cálido y respetuoso donde puedas relajarte y sentirte cómoda.

Lo que cambia en ti (los beneficios reales)

No es solo mejorar “el suelo pélvico”.
Es volver a sentirte tú, con más control, seguridad y libertad para moverte, reírte y vivir sin miedo.

Recuperas el control

Vuelves a reír, toser, correr o saltar sin miedo a los escapes.
Esa inseguridad se va, y con ella la incomodidad de tener que estar pendiente todo el rato.

Menos presión, más libertad

Desaparece la sensación de “peso abajo”.
El abdomen se relaja, el cuerpo se recoloca y vuelves a sentirte ligera.

Relaciones sin dolor

Si había molestias o dolor durante las relaciones, el cuerpo se libera y vuelve la confianza y el disfrute.

Recuperación postparto consciente

Aprendes a cuidarte desde dentro, sin forzar, para recuperar la fuerza, el tono y la conexión con tu cuerpo después del embarazo.

Más fuerza y estabilidad

Tu postura mejora, tu abdomen se activa y todo tu cuerpo trabaja mejor: caminar, entrenar o simplemente estar de pie se vuelve más fácil.

Entiendes tu cuerpo

Sabes qué está pasando, por qué y cómo cuidarte.
Esa sensación de “no sé qué me pasa” desaparece.

Te sientes más segura y tranquila

Dejas atrás el miedo, el pudor y la incomodidad.
Te reconcilias con tu cuerpo y recuperas tu confianza.

Vuelves a disfrutar de ti

Tu cuerpo funciona mejor, te sientes fuerte, libre y en paz.
Vuelves a moverte, reírte y vivir sin miedo ni vergüenza.

El trabajo de suelo pélvico no es solo físico: es un proceso de reconexión, confianza y bienestar.
Cuando vuelves a confiar en tu cuerpo, tu vida también cambia.

Preguntas frecuentes sobre el suelo pélvico

Es el conjunto de músculos y tejidos que están en la parte baja del abdomen, justo “abajo del todo”.
Sujeta órganos como la vejiga, el útero o el recto, y tiene una función más importante de lo que parece: mantener todo en su sitio, controlar esfínteres y darte estabilidad al moverte.
Cuando se debilita o se tensa demasiado, aparecen escapes, molestias o sensación de presión.

La primera cita dura unos 50 minutos.
Primero charlamos contigo, te escuchamos y hacemos una historia clínica completa: partos, digestión, dolor, hábitos, cirugías…
Después pasamos a la valoración manual y con ecógrafo para ver cómo están tus músculos, tanto en reposo como cuando haces esfuerzo.
Y terminamos explicándote todo lo que hemos visto y el plan de tratamiento que te ayudará a recuperar tu suelo pélvico.

No, no duele.
Puede notarse alguna molestia leve si hay mucha tensión, pero nunca hacemos nada que te cause dolor.
Te explicamos cada paso antes de hacerlo y solo se hace con tu consentimiento.
Tú mandas, siempre.

Sí, si queremos entender bien cómo está tu suelo pélvico, la exploración interna es fundamental.
Pero tranquila: es algo rápido, respetuoso y totalmente indoloro.
Y si no te apetece o no te sientes preparada, lo decimos sin problema; podemos valorar otras partes del cuerpo y posponer esa parte.

Nos ayuda a ver cómo se comporta tu abdomen y tu suelo pélvico mientras haces esfuerzo o te relajas.
Así tú también puedes verlo en la pantalla y entender lo que está pasando.
Es totalmente indolora y 100% segura.

Depende de cada caso.
A veces, con 3 o 4 sesiones ya se nota una mejora brutal; otras veces el cuerpo necesita un proceso más largo.
Lo importante no es ir rápido, sino hacer las cosas bien y conseguir que el cambio dure.

No.
También está indicado si tienes dolor pélvico, molestias durante las relaciones, sensación de peso o presión, digestiones difíciles, problemas de espalda o abdomen abultado.
El suelo pélvico influye en mucho más de lo que parece.

Es totalmente normal.
Casi todas las pacientes vienen con ese miedo la primera vez.
Pero cuando ven cómo lo hacemos —con respeto, explicaciones claras y total cuidado— se relajan enseguida.
Aquí el ambiente es profesional, cálido y sin juicios.

Sí, completamente.
Después de la sesión puedes caminar, trabajar o hacer tus actividades normales.
Si te mandamos ejercicios, serán sencillos y adaptados a ti.

Depende del punto de partida, pero muchas mujeres notan cambios en pocas semanas: menos presión, menos escapes o más control al moverse.
El cuerpo tiene memoria; cuando se le enseña bien, responde rápido.

Objeciones más comunes (y nuestras respuestas sinceras)

Lo entendemos, y es completamente normal.
Pero te prometemos que tratamos esta zona con el máximo respeto y naturalidad.
Tú estás cubierta, te explicamos todo antes, y solo hacemos lo que tú autorices.
La mayoría de pacientes al salir dicen:

“Pensé que sería incómodo, pero ha sido súper natural.”

Lo entendemos, sobre todo si ya has hecho mil ejercicios o has oído de todo.
Pero el suelo pélvico no se arregla solo con apretar.
Hay que entender cómo se mueve el cuerpo entero: la respiración, el abdomen, la postura…
Y cuando todo eso se equilibra, los resultados llegan y se mantienen.

El suelo pélvico no solo va de escapes.
También tiene que ver con dolores, digestión, abdomen abultado, relaciones o incluso tensión lumbar.
Cuidarlo es prevenir y sentirte mejor, no solo arreglar lo que ya falla.

Vale, pero piensa: ¿cuánto tiempo pierdes cada día sintiéndote incómoda o preocupada?
Aquí no se trata de venir todas las semanas eternamente.
Se trata de entender tu cuerpo y aprender a cuidarte, para no tener que depender siempre de alguien.

Tranquila, no duele y nunca forzamos nada.
El tratamiento se adapta a ti, y si algo te incomoda, lo paramos.
Tu cuerpo marca el ritmo.

El trabajo de suelo pélvico no es solo físico.
Es una forma de volver a confiar en tu cuerpo, sentirte fuerte, libre y tranquila.
Y eso, sinceramente, vale más que cualquier ejercicio.